Archivo para abril, 2006

La actitud ante el placer

“Desvirtúas lo que digo –se replicará-. Yo niego que nadie pueda vivir agradablemente si no vive a la vez virtuosamente; lo cual no puede suceder a los mudos animales, ni a los que miden el bien por la comida. Clara y abiertamente declaro que esa vida que llamo agradable no puede existir sin compañía de la virtud”. Pero ¿quién ignora que hasta los más estúpidos están saturados de vuestros placeres, que la maldad abunda en goces, y que el alma no sólo sugiere placeres viciosos, sino muchos?. En primer lugar la insolencia y la excesiva estimación de sí propio, y una hinchazón orgullosa que os eleva sobre los demás, y el apego ciego e irreflexivo a las cosas propias; delicias muelles, y transportes por causas mínimas y pueriles; además la causticidad y la soberbia que se complace en los insultos, la desidia y la flojedad de un alma indolente que se duerme sobre sí misma. Todas estas cosas las disipa la virtud, nos pone sobre aviso y estima los placeres antes de aceptarlos; si algunos aprueba, no los aprecia en mucho (pues sólo los acepta), y no goza con su uso, sino con su templanza; pero la templanza, que disminuye los placeres, es un atentado al sumo bien. Tú abrazas el placer, yo lo reprimo¸ tú gozas del placer, yo lo uso; tú lo consideras el bien supremo, yo ni siquiera un bien; tú haces todo por el placer, yo nada.

SénecaSobre la felicidad

El carro y la Templanza

La vida es una ocasión para meditar

Haz las pequeñas cosas de tu vida con una conciencia relajada. Mientras comas, come totalmente: mastica totalmente, saborea totalmente, huele totalmente. Toca el pan, siente la textura. Huele el pan, huele el sabor. Mastícalo, deja que se disuelva en tu ser y permanece consciente; entonces estás meditando. Y entonces la meditación no está separada de la vida. Cuando la meditación está separada de la vida algo va mal. Se vuelve en contra de la vida. Entonces uno empieza a pensar en ir a un monasterio o a una cueva del Himalaya. Entonces uno quiere escapar de la vida, porque la vida parece distraernos de la meditación. La vida no es una distracción, la vida es la ocasión de meditar.

¿En qué lado del paraguas has dejado tus zapatos?

-Osho-

Disfruta la mente

No trates de detener a la mente. Es una parte natural de ti; enloquecerás si tratas de detenerla. Sería como un árbol tratando de impedir que le crecieran hojas; las hojas son naturales para él.

Entonces, el primer consejo: no trates de detener tu pensamiento; está perfectamente bien.

El segundo consejo: el solo hecho de no detenerla no es suficiente; hay que disfrutarla. ¡Juega con ella! Es hermoso. Jugando con ella, disfrutándola, dándole la bienvenida, comenzarás a estar más alerta, más al tanto de ella. Esta toma de consciencia llegará de una manera muy indirecta; no será un esfuerzo llegará de una manera muy indirecta; no será un esfuerzo por tomar consciencia. Cuando tratas de tomar consciencia, la mente te distrae y te molestas con ella. Sientes que es una mente que se la pasa parloteando constantemente, quieres estar en silencio y no te lo permite, así que comienzas a sentir a la mente como un enemigo.

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Sé tu propio terapeuta

He encontrado el artículo Sé tu propio terapeuta el cuál está basado en unas enseñanzas del Lama Thubten Yeshe impartidas en Melbourne en 1975. En él reflexiona sobre la necesidad de examinar tu propia mente como solución de los problemas que rodean al hombre de hoy en día.

Estos son unos fragmentos del texto que me han llamado la atención:

Es muy necesario que examines tus propias actitudes mentales, es esencial que te vuelvas tu propio terapeuta. Ustedes son personas inteligentes, saben que los objetos materiales por sí mismos no les pueden dar satisfacción. No obstante no necesitan embarcarse en alguna historia emocional o religiosa para examinar sus mentes.

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